Todo comenzó, algún tiempo atrás, en un establecimiento educativo donde realizaron las prácticas docentes de la carrera terciaria.
Durante dos semanas, Carlos y su compañera, debían observar a los alumnos que cursaban segundo año de la Escuela Técnica, en una pequeña localidad de la provincia de Santa Fe.
El primer día de
observación ocurrió un hecho muy peculiar, mientras la profesora escribía en el
pizarrón las actividades, una alumna que estaba sentada al fondo del aula,
efectuaba movimientos raros con las manos. Minutos después, levantó su brazo, y
cayeron gotas de sangre; lo cual fue percibido por uno de los practicantes.
Ella quedó impactada
ante semejante suceso. Decidió ir a hablar con la profesora para comentarle lo
que estaba acaeciendo en el salón. Tal fue la sorpresa de la practicante por la
inusual reacción del docente, quien luego de escucharla, reanudó a sus
actividades.
Antes de salir al
recreo, la docente llamó a la alumna para preguntarle por el hecho ocurrido
minutos antes, a lo cual la adolescente le contestó que efectuaban un juego con
su grupo de amigos para demostrar la valentía y coraje de cada uno haciéndose
varios cortes en los brazos. Al retirarse, la alumna solicitó a la profesora
que no cuente a los directivos, ya que ellos llamarían a sus padres.
Hasta el día de la
fecha los adolescentes siguen practicando estos juegos peligrosos que atentan
contra su vida y no se dan cuenta de las consecuencias que puede provocar dicha
ocurrencia.

hola Gise
ResponderEliminarel único comentario que puedo hacerte es que tu trabajo es: excelente!
Muchas gracias Alejandro.
EliminarSaludos.
Hola Gise!! Muy bueno tu trabajo!!!Excelente diría yo!! Es un tema que requiere de la correcta intervención por parte de los adultos responsables, con el fin de evitar que nuestros niños se dañen a ellos mismos y a los demás.
ResponderEliminarSaludos!!!
Muchas gracias Natalia por tu comentario!!!
EliminarSaludos.