miércoles, 9 de diciembre de 2015

En camino a ser docente...



Dentro de los espacios curriculares del plan de estudios del 3° año del Profesorado de Historia está el Taller de Docencia III.
Espacio en el que debemos poner en práctica todo aquello relacionado al ejercicio de la docencia propiamente dicha; cuando llega el momento de poner en juego todo lo que vinimos aprendiendo, principalmente en los talleres anteriores y en las asignaturas específicas de la carrera.
El Taller está pensado para que haya dos docentes a cargo. Uno dedicado a lo propiamente histórico y otro a lo que concierne a lo pedagógico y didáctico.
Este año, hubo inconvenientes y demoras a la hora de cubrir ambos cargos; recién a mediados de año se logró contar con las dos docentes que iban a llevar adelante el Taller hasta su finalización.
Es en éste espacio en el que se desarrollan las Prácticas de Ensayo. Es decir que los alumnos vamos a planificar y a dar clases por primera vez, una instancia cargada de expectativas e ilusiones, así como de temores e inseguridades. Un momento en el que se necesita el acompañamiento constante del docente. Y en ese contexto de inestabilidad, en el que según las semanas teníamos un docente, otro o ninguno se hizo bastante difícil seguir adelante.


Sin embargo, continuamos trabajando y finalmente llegó el día. Allá por agosto. Muñida de mi humilde planificación, llegué a la escuela secundaria que me abrió sus puertas; me dirigí al aula del 2° F y allí me esperaba la profesora que generosamente puso el curso a disposición para la formación de sus futuros colegas.
El grupo de alumnos era numeroso, pero en sus miradas adiviné que nos íbamos a llevar bien.
Me paré delante del pizarrón, me presenté y les hablé con sinceridad sobre por qué estaba ahí, qué esperaba de ellos y qué íbamos a hacer en las siguientes clases. Me escucharon atentos y comenzamos a trabajar.
A medida que se desarrollaban las clases, empezaron a aparecer los chistes y los gestos de afecto respetuosos que me demostraban que se estaba estableciendo un vínculo que iba más allá del contenido histórico.
Un gran objetivo cumplido. La buena relación docente-alumno, el buen clima áulico, primordial para que el aprendizaje se produzca.


Y a partir de allí comenzó a crecer la tranquilidad, la confianza, la seguridad de estar en el camino correcto. Obviamente, se me presentaron infinidad de situaciones inesperadas y se me revelaron cantidad de cuestiones que sólo se hacen visibles en la práctica, en el día a día y que son parte del aprendizaje continuo que significa ser docente.
Una vez llegado el final del periodo, la despedida fue muy emotiva y el balance positivo.
Hace unas noches, llegaba del trabajo a casa, pasa una parejita y suena fuerte en el aire " Chau profe!".
Era Ignacio, de 2° F, saludándome con una gran sonrisa.
Sorprendida lo saludé y suspiré de felicidad. Parece que el Taller de Docencia III está aprobado.




Aquí agrego el Prezi que preparé anteriormente.
Espero les guste! 
Saludos!!!

2 comentarios:

  1. Hola Belén
    está bueno tu trabajo, solo sugiero cuestiones de forma respecto del texto, fijate que no queden espacios entre palabras.
    saludos
    Alejandro

    ResponderEliminar
  2. Hola Belén
    está bueno tu trabajo, solo sugiero cuestiones de forma respecto del texto, fijate que no queden espacios entre palabras.
    saludos
    Alejandro

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