Dentro de los espacios curriculares
del plan de estudios del 3° año del Profesorado de Historia está el Taller de
Docencia III.
Espacio en el que debemos poner en
práctica todo aquello relacionado al ejercicio de la docencia propiamente
dicha; cuando llega el momento de poner en juego todo lo que vinimos
aprendiendo, principalmente en los talleres anteriores y en las asignaturas
específicas de la carrera.
El Taller está pensado para que haya
dos docentes a cargo. Uno dedicado a lo propiamente histórico y otro a lo que
concierne a lo pedagógico y didáctico.
Este año, hubo inconvenientes y
demoras a la hora de cubrir ambos cargos; recién a mediados de año se logró
contar con las dos docentes que iban a llevar adelante el Taller hasta su
finalización.
Es en éste espacio en el que se
desarrollan las Prácticas de Ensayo. Es decir que los alumnos vamos a
planificar y a dar clases por primera vez, una instancia cargada de
expectativas e ilusiones, así como de temores e inseguridades. Un momento en el
que se necesita el acompañamiento constante del docente. Y en ese contexto de
inestabilidad, en el que según las semanas teníamos un docente, otro o ninguno
se hizo bastante difícil seguir adelante.
Sin embargo, continuamos trabajando y finalmente llegó el día. Allá por agosto. Muñida de mi humilde planificación, llegué a la escuela secundaria que me abrió sus puertas; me dirigí al aula del 2° F y allí me esperaba la profesora que generosamente puso el curso a disposición para la formación de sus futuros colegas.
El grupo de alumnos era numeroso,
pero en sus miradas adiviné que nos íbamos a llevar bien.
Me paré delante del pizarrón, me
presenté y les hablé con sinceridad sobre por qué estaba ahí, qué esperaba de
ellos y qué íbamos a hacer en las siguientes clases. Me escucharon atentos y
comenzamos a trabajar.
A medida que se desarrollaban las
clases, empezaron a aparecer los chistes y los gestos de afecto respetuosos que
me demostraban que se estaba estableciendo un vínculo que iba más allá del
contenido histórico.
Un gran objetivo cumplido. La buena
relación docente-alumno, el buen clima áulico, primordial para que el
aprendizaje se produzca.
Y a partir de allí comenzó a crecer
la tranquilidad, la confianza, la seguridad de estar en el camino correcto.
Obviamente, se me presentaron infinidad de situaciones inesperadas y se me
revelaron cantidad de cuestiones que sólo se hacen visibles en la práctica, en
el día a día y que son parte del aprendizaje continuo que significa ser
docente.
Una vez llegado el final del periodo,
la despedida fue muy emotiva y el balance positivo.
Hace unas noches, llegaba del trabajo
a casa, pasa una parejita y suena fuerte en el aire " Chau profe!".
Era Ignacio, de 2° F, saludándome con
una gran sonrisa.
Sorprendida lo saludé y suspiré de
felicidad. Parece que el Taller de Docencia III está aprobado.
Aquí agrego el Prezi que preparé anteriormente.
Espero les guste!
Saludos!!!
Aquí agrego el Prezi que preparé anteriormente.
Espero les guste!
Saludos!!!


Hola Belén
ResponderEliminarestá bueno tu trabajo, solo sugiero cuestiones de forma respecto del texto, fijate que no queden espacios entre palabras.
saludos
Alejandro
Hola Belén
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saludos
Alejandro